Shake A Tail Feather. Un temazo de "The Blues Brothers" junto al maestro Ray Charles, para la banda de sonido original del film del grupo. ¡Que buena que está por favor! Te obliga a levantarte y a bailar, no importa lo que estés haciendo porque el teclado de Ray, el bajo de Donald "Duck" Dunn, las guitarras de Steve Cropper y Matt Murphy, la trompeta de Alan Rubin y los saxos de Tom Malone y Lou Marini te imponen un ritmo frenético. John Belushi y Dan Aykroyd (Jake and Elwood) no toman la posta en esta canción, y acompañan en las voces a Ray Charles, que entona el pegadizo Twistin', shake it shake it shake it shake it baby.
Este soul tenés escucharlo cuando te sientas muy eufórico y contento. Por ahí, hoy no fue tu jefe a trabajar, o te levantaste una linda mina o, simplemente, estás contento por lo mal que la está pasando Macri. Esas son razones más que valederas para festejar. Aunque también, la recomendaría para los que estén medio tristonios. Una dosis de esta canción te puede ayudar para que vayas levantando el ánimo de a poco.
La primera vez que oí esta canción pensé que era de algún cantante norteamericano de soul. Reconocí una voz inconfundiblemente negra, pero me equivoqué. Mientras la línea del bajo dibuja la canción, el rasgueo de las guitarras nos trasladan directamente al sonido soul de los ’60. Pero el que canta no es otro que Steve Winwood, aquel notable cantante y músico de “Traffic” y “Blind Faith”, importantes bandas británicas de la década del ´70.
La que les presento aquí es una de sus comienzos: Keep On Running, cuando formaba parte de "The Spencer Davis Group", agrupación que se movía entre el rhythm and blues y el soul.
Es impresionante el modo en que comienza el tema, con el bajo marcando un ritmo implacable, y luego con la increíble y potente voz de Steve Winwood, que sólo contaba con 17 años en aquel momento. Pero, por otra parte, suenan muy bien las guitarras. Una muy buena composición del Spencer Davis Group para escuchar en el comienzo del día, para que te levantes con toda la energía. Ideal para un viernes o sábado por la mañana.
Una de las principales canciones del “Duque Blanco”. Sino es la mejor, le pega en el palo. Innumerables son los temas de David Bowie en los que pensé. Además, cada disco es tan diferente a otro, que no sabia cual elegir para postear.
Pero tenía que elegir. Y acá les dejo una joyita de su repertorio. Los muy buenos arreglos, una letra drogata y sonidos siderales, hacen de Ashes To Ashes un verdadero temazo de David Bowie. Es de esas canciones que cada vez que la escuchás descubrís algo nuevo. Compuesta de párrafos y sonidos sombríos, esta extraordinaria composición (del disco "Scary Monsters" de 1980) te envuelve en su atmósfera desolada.
Bowie es un tipo que hizo de todo: hard rock, glam rock, soul, pop, etc. Uno de los artistas más versátiles e inclasificables de la historia del rock. Una excelente melodía (y única, se los aseguro) para oír un sábado a la tarde a máximo volumen y con las ventanas de tu habitación abiertas de par en par. Ideal para que los vecinos la escuchen y piensen que sos un tipo raro.
Si les dijera, por ejemplo, que Iggy Pop se tajeaba el pecho en sus conciertos, no diría nada nuevo. Si les comentara que cuando baila, lo hace de una forma ridícula y enloquecida, tampoco diría nada del otro mundo. Pero si les contara que Iggy entró en los terrenos de la música francesa y de la brasileña, podrían llegar a cagarse de la risa...
Iggy Pop, más conocido como “La Iguana”, y uno de los artitas más influyentes para el nacimiento del género punk, es famoso por sus discos de hard y punk rock. Líder de The Stooges en los ’70 y autor de canciones tan agresivas como provocadoras, son conocidas sus célebres presentaciones en vivo y por su particular estilo para moverse en el escenario, con sus maniáticas y excéntricas formas de bailar, contorneándose, revolviéndose por el suelo de manera perturbada y por sus desquiciados saltos. Autor de canciones como Raw Power, I Wanna Be Your Dog, Lust For Life (que aparece en la banda de sonido de “Trainspotting”), The Passenger y la espléndida Candy (junto a la B-52's Kate Pierson), Iggy cambió “un poco” de frecuencia en los últimos tiempos. Dueño de una voz salvaje, incursionó en otros territorios. Algunos ya conocidos como el blues. Aunque no lo conocía en su faceta jazzística. Pero lo que realmente me sorprendió, es oírlo interpretando una bossa nova. ¡Sí! No los estoy cargando, cantando un clásico de Tom Jobim: How Insensitive de su último disco “Preliminaires”, donde incluso se anima a cantar (en fránces) otros clásicos. De la chanson française me llamó la atención Les Feuilles Mortes, donde crea un ambiente intimista y delicado.
Digamos que... sería un disco para escucharlo varias veces. Hay que darle tiempo al oído me parece. Posteriormente, sabremos si está tan bueno o si está para quemarlo. Con respecto al momento para disfrutar a “La Iguana” cantando Les Feuilles Mortes, lo ideal sería hacerlo tomándose un buen vino tinto y, en lo posible, sentado en un sillón. Asimismo, no estaría nada mal oírla un sábado por la tarde, o un domingo, lluvioso y gris.
Escuchate ésta que me gusta...
Una canción enorme a pesar de que sólo dura ‘2’’44. Un temazo de “The White Album”. Happiness Is A Warm Gun es una obra maestra del mejor disco de "The Beatles". Esta gran creación de John es mi tema favorito del Álbum Blanco, he de reconocer.
“La felicidad es un arma caliente” reza el estribillo. A pesar de que la letra es bastante volada y que la estructura musical es muy compleja (son tres canciones en una), en la composición de Lennon, hay una evidente referencia a lo sexual; matizada y salpicada por arranques de acidez, y no precisamente estomacal. Pero parece que también le daba a la heroína… en fin.
El tema va mutando a lo largo de su duración ya que hay cambios de ritmo evidentes. Consta de unas cuatro o cinco secciones en casi tres minutos, algo bastante difícil de conseguir. Y si encima la canción está buenísima y consigue una coherencia estructural ¿Qué más se puede pedir?
La primera sección durará unos ‘’40. Luego, cuando arranca la segunda, donde el ritmo se desacelera un poco, entra la guitarra distorsionada de Harrison al son de la enviciada voz de Lennon, para hablar de su necesidad por cierta sustancia. Pasando el ‘1’’12, comienza el coro que suplica Mother Superior jumped the gun y acá notamos un cambio de ritmo que acelera la melodía para, nuevamente, al entrar en el estribillo que exclama Happiness is a warm gun, retrasar la viciosa cadencia al ‘1’’36. Al estribillo lo acompañan el coro de Bang bang, shoot shoot que cantan McCartney y Harrison, imitando a las canciones de los ’50 que usaban el estilo "doo woop" en sus arreglos vocales.
Lo dejo al libre albedrío de cada uno. El tema puede ser disfrutado en distintos momentos. Por ejemplo, para quien quiera mirar la pared de manera fija mientras se pierde en sus pensamiento, para el que quiera hacérselo conocer a algún amigo que todavía cree que Los Beatles era una banda pop, o para el que, simplemente, quiera fumarse un cigarrillo tranqui con la luz de la habitación apagada y con la cabeza en la almohada.
Rocks Off es una canción del disco más "stone" de toda la discografía de The Rolling Stones: “Exile on Main St.”. Un disco con unos rocks, blues y rhythm and blues que no son los más conocidos del repertorio de la banda (salvo Tumbling Dice y Shine A Light), pero que son extraordinarios, con un sonido bien sucio y espontáneo a lo largo de todos sus temas. Es de esos álbumes que los escuchás un par de veces y no terminás de apreciarlos, hasta que un maldecido día te das cuenta que no podés parar de oírlo y de ponerlo con el volumen de tu equipo al máximo. Es el disco que más me gusta de los Stones, el que me partió la cabeza literalmente.
El tema comienza con el inconfundible rasgueo de la viola de Keith, y enseguida te obliga a levantarte del asiento o a tirar a la mierda los platos que estabas lavando porque Jagger comienza a entonar las primeras estrofas. Y luego, se suma el piano para añadirle más ritmo a las guitarras de Richards y Mick Taylor (el mejor guitarrista que tuvieron los Rolling), hasta que llegamos al estribillo donde aparece el saxo del formidable de Bobby Keys.
Me encantan los riffs que se desprenden de las guitarras, el piano y la sección de vientos al mando de Keys. La amalgama de sonidos le dan una simple y rítmica base al tema, pero ¡qué tema por favor!
Y esta es para escucharla al mango… Quizás en el auto, mientras viajás por la ruta, llegando al peaje de Campana... O mejor en tu casa, si armás una festichola y querés que se arme el bailongo al ritmo del más puro rock and roll.
Para la seducción, pero yéndonos hacia los rincones del jazz, aconsejo poner unas melodías del primer disco de Tom Waits. La canción es Little Trip To Heaven (On The Wings Of Your Love). Un torrente de sonidos deliciosos y sensibles acompañados por el humo del cigarrillo y el piano de Waits.
Esta es una etapa donde su voz no sonaba tan ronca, tal como la conocemos hoy en día. Quizás es una ventaja, porque le da al tema un ambiente muy sentimental, sobretodo por el piano; pero también por el saxo, que le responde a la dulce y atormentada voz de Waits, cada vez que canta, con unas apacibles melodías.
A este tema lo pondría para generar un instante de intimidad con alguien. Pero quizás, oirla sólo y por la noche, cuando te sentís notálgico y pensativo, sería un buen momento. Y cuanto más tarde sea, mejor. De más está decir que recomiendo que escuchen “Closing time” entero porque es un discazo.
Vamos a ponernos cachondos ahora con un poco del Motown Sound… Y que mejor que comenzar con un tema del gran Marvin Gaye. Let’s Get It On, del homónimo álbum, es un clásico del cantante de soul que fue asesinado por su padre por contrariar las enseñanzas religiosas que él profesaba…
Aunque me refiero a la versión de estudio de la canción, la que presento aquí es una excelente presentación en vivo allá por el ’73. Como la de estudio, es igualmente emotiva y sensual.
El bueno de Marvin generaba (o, mejor dicho, genera) momentos íntimos con una fémina. Te puede ayudar, si la situación lo requiere, a traspasar a los stoppers más recios que defienden las dudas que conforman su inquieta cabeza. En los instantes donde la seducción se suscita mediante miradas, y aparecen gestos inequívocos de que algo está por suceder, donde vos sabés que está por pasar lo que ambos desean, y que falta muy poco para que se desate la pasión constreñida que habita en tu piel y en la de ella, recomiendo la voz de Gaye para que vayan entrando en calor.
Su inigualable voz puede darte una mano para provocar sensaciones en el cuerpo y la mente de la chica que tenés enfrente. Para desarmar las pertrechadas guarniciones y asaltar las trincheras del decoro femenino, los suaves arreglos de la canción de Marvin te ayudan para que te animes a mirarla a los ojos… para que toques su mano con la punta de tus dedos y la acaricies, para que te acerques a su oído y le susurres algo lindo, lentamente, para que… en fin...
“Solía levantarme por la mañana y sentirme mal…” Cuantas veces nos pasó esto ¿no? Muchas, puede ser. ¿Y cuántas veces te sucedió, digamos, que tu viejo te pasó unas fotos de una agraciada señorita para que las pegues en la pared de tu habitación y puedas sentirte menos sólo durante la noche? ¡Nunca! Si te pasó esto, la verdad que tu papá era un enfermo y vos un pajero sin remedio.
Pictures Of Lily es la retorcida historia de un muchacho que se enamoró de la chica que veía en esas fotos que tenía en la pared, las cuales hacían sus noches menos solitarias… Quién más que Pete Townshend para escribir una letra tan delirante con un ritmo tan pegadizo, un tipo que patentó un estilo para tocar la viola, que influenció al punk hasta el brit pop.
La cálida voz de Roger Daltrey, los rabiosos riffs de Townshend, el fenomenal trabajo de Entwistle en el bajo y la batería de Moon, que ya venía anticipando los sonidos punkies, hacen un tema redondito. Una letra divertida y trastornada más un ritmo pegadizo y contagioso hacen de “Las fotos de Lilly” una sobresaliente canción en la discografía de The Who.
The Who es una de las bandas más olvidadas del mundillo del rock. Por lo menos acá, en estos lados, no se la nombra mucho. Aquí se escucha más a Rolling Stones, Led Zeppelín y a The Beatles. Es cierto que no fueron como Los Bitles, pero hay que reconocer que influenciaron a muchas bandas. The Who fue uno de los promotores del rock pesado junto a Cream, Led Zeppelín y otras más. Pero antes de eso, era un banda que tocaba temas de rythym and blues y pop a comienzos de los ’60 y que fueron fieles representantes del movimiento Mod en Inglaterra.
Acá cuelgo un video sesentista de una presentación del grupo en un programa de la tv de aquellos tiempos. Me olvidaba... ¿Cuándo escuchar este tema? En mi opinión, genera una atmósfera muy bailable, de diversión. No es la canción más bailable de The Who, pero tiene mucha energía. Quizás, podés escucharla sólo... antes de encontrarte con tus amigos, si van a salir de joda. Incluso si necesitás una inyección de entusiasmo esta canción es ideal para ponerte las eveready.
Para cerrar, quería comentar algo más de The Who. A mitad de los ’60 sonaban bastante pesaditos, más si pensamos en el panorama musical de aquel momento. Luego sí, se dedicaron más que nada al hard rock y a crear una serie de discos impresionantes. Ni hablar del mítico “Live at Leeds”, donde suenan tan fuerte que podrían dejarte secuelas en el oído. Banda muy recomendable para empezar a escuchar, o, simplemente, para redescubrir.
Cuando comienzan los acordes de la Les Paul de Jimmy Page, uno puede darse cuenta que está siendo testigo del comienzo de un gran blues, de esos bien pesaditos como le gustaba a la gente de Led Zeppelin. Sin embargo, conforme avanza el tema, uno va a ir deleitándose con la performance de los demás integrantes del grupo: la voz de Page, la batería indomable de Bonham y las increíbles líneas que delinea el bajo de John Paul Jones.
Que gran banda por favor... Así como el otro día comentaba que Clapton le afanaba algunos trucos a Freddie, en el caso de Zeppelin, hay bastante de eso. Pero ¿a quién le importa? Si los tipos la rompían. A cierto blusero, llamado Robert Johnson (aquel que, cuenta la leyenda, habría un hecho un pacto con el diablo para tocar la guitarra como lo hacía), le plagiaron un "poquito" una de sus canciones para darle forma a la canción del limón... Fue un préstamo, se podría decir...
Del disco "Led Zeppelin II", The Lemon Song es un blues que comienza con los característicos acordes de Page, que transitan tranquilamente hasta el minuto y medio. Luego de ahí, empieza una violenta zapada (así como hacían Clapton, Bruce y Baker en Cream) donde cada uno de los tres músicos dan gala de su capacidad técnica y sensibilidad musical, con Bonham martillando la batería, el frenético bajo de Jones y un sólo de guitarra donde Page se luce y se enajena hasta ser poseído por el espíritu de su instrumento. Luego de esa rabia contenida, la canción desemboca en un momento de relajación donde Jones exhibe todo su talento y donde Plant gime a la par de la guitarra de Page.
Este tema lo escucharía en algún momento donde esté medio dormido. Si sos de tener problemas para levantarte a la mañana, más ahora con este frío, recomiendo dejar programado el equipo de música para que te despiertes de una. En caso de que tengas vecinos forros, escuchalo mientras estés limpiando ese bardo que tenes en la habitación. Te da energía para hacer esas cosas aburridas a las que estamos atados todos los días. Por ejemplo, para hacer la cama que está deshecha desde hace unos cuatro días... Acordate, que también te puede servir para darte ánimo y empezar tareas tales como vaciar la heladera de alimentos vencidos y de frascos vacíos. Pero hay un peligro, esta canción te puede volver loco y hacerte olvidar de los quehaceres domésticos. Por lo menos te avisé antes...
De emocionado nomás, me dije "agregá otra más, dale...". Estaba pensando en poner algo totalmente distinto, pero para no irme de mambo, elegí este tema:
Wham! es una canción que te sube el ánimo de un cachetazo. Si me pongo a pensar en blues eléctrico, en la fusión furiosa entre rock y blues, pienso en Stevie. Y también pienso, lamento decirlo, en aquel accidente aéreo que acabó con su vida. Dice la historia, que Vaughan había terminado de tocar con Clapton y Robert Cray y que luego del recital, viajó en un helicóptero. Esto sucedió en 1990. Desde aquel año, que no contamos más con uno de los máximos capos de la guitarra eléctrica.
Este video es de un recital del mítico albúm "Live at the Mocambo". Recuerdo desearlo ardientemente a ese disco... sí, como si fuera una chica. Me acuerdo que sólo se conseguían copias piratas que valían fortuna. Con los pocos pesos que tenía, no me alcanzaba. Sólo pasaba por la puerta de un local y lo veía a través de la vidriera... Pero bueno, internet me ayudó a que pueda conseguirlo hace ya unos años. Noto mientras escribo que me estoy yendo a cualquier lado. Lo que quiero decir es que es un tema ideal para escuchar en el auto mientras manejás por Acceso Oeste o por la Panamericana. Eso sí, sin muchos autos y un sábado por la mañana en sentido a Capital. No es recomendable oírlo mientras vas por la 14 detrás de un trencito de camiones, ponele...
En fin, escuchen a la banda de Stevie Ray Vaughan mientras la rompen. El tema comienza con una escala guitarrística que va subiendo... in crescendo hasta el orgasmo de sonidos que sólo puede lograr la viola de Vaughan. El bajista machacando su instrumento con furia y precisión. Lo mismo el baterista, mientras acompañan a los solos imposibles que logra Stevie. Y hay que reconocerlo, la hace de goma a la fender.
En este blog vamos a escuchar música para cada momento de nuestras vidas. Y cada instante que vivimos está enmarcado por emociones de distintos tonos: alegría, angustia, euforia, pasión, afecto, serenidad, placer, exaltación, aburrimiento y delirio.
Destinado a la gente que vive la música de forma pasional, donde cada melodía se sedimenta en evocaciones, una simple canción nos puede hacer olvidar del presente. Pero también, nos transporta y crea su propio espacio y tiempo. En él nos quedamos inmersos mientras dura la melodía, desuniéndonos del mundo.
Después de este breve declaración de principios, se darán cuenta que está dirigido para la gente que es enferma de la música. Se puede opinar de fútbol, de política, de mujeres, de corrientes de pensamiento, etc. Y de música tambien. Por eso recomiendo este primer tema para quien quiera disfrutar unos minutos de la música que me encanta.
Bueno, comencemos.
El tema que elegí para abrir este blog es una canción que nos remite a Freddie King, pero la toca un británico: Eric Clapton. Iguamente, hay que reconocer que la interpretación que hace él, con la banda que reunió para "From the cradle", es impresionante. "Mano lenta" -que feo llamarlo así ¿no?- la toca muy parecida al padre de la canción. Me refiero a los arreglos que hizo, ya que suena muy parecida a la versión de King. En la banda de Eric hay una sección de vientos que no encontramos en la de King. Pero por otro lado, en el solo de guitarra que ejecuta Clapton hay muchas reminiscencias al estilo de Freddie. Por esta razón me suena bastante parecida a la de King. Freddie era la voz blusera hecha carne más un compendio de recursos guitarrísticos que, sin duda alguna, Clapton le afanó. Y no está mal que le haya robado. Eric hizo muy bien al elegirlo, o mejor dicho, al sentir su música. Freddie influenció a varios tipos. De alguna manera este primer post, sirve para apreciar a ese grande del blues norteamericano de los '60 y '70.
En fin, "From the cradle" es un disco de estudio pero tocado en vivo. Para poder apreciar el nivel musical de esa banda que juntó Clapton, recomiendo un video -eso sí, no se donde joraca se consigue- que alguna vez emitió HBO por cable donde se muestra el proceso de grabación del disco en los Olympic Studios Barnes de Londres. Es un albúm sin ediciones post-producción, salvo por dos canciones. Además, no sólo van a poder observar al creador de "Layla" tocando los distintos tipos de Fender y Gibson con las que contó durante los ensayos, sino que también van a ver lo malo que es jugando al metegol, en esos momentos distendidos en medio de la grabación.
Someday after a while (you'll be sorry) es un blues muy sentimental y visceral. La letra habla de que algún día, la guacha que lo dejó al tipo (que hipotéticamente sería alguno que tiene el disco, o que ni lo conoce, y que justo, da la casualidad, el tema representa fielmente lo que le sucede en ese momento, ya que la mina lo dejó por otro; porque ya se sabe, una chica no deja a su novio sólo porque está aburrida, siempre hay alguien en las sombras que hizo el trabajo fino... o sino porque ella ya tiene a otro/s pretendiente/s al alcance de la mano y...) lo va a lamentar y que se va a arrepentir de haberlo dejado. La guitarra transmite ese sentimiento de sufrimiento, además de la gran voz de Eric que se desgarra en el susodicho estribillo que le da el nombre a la canción. La voz de Clapton, que sin llegar a ser el caño que tenía Freddie, se lució sin discusiones en este tema del disco "From the cradle", albúm que reencontró a Clapton con una palabra llamada blues, y que la había dejado en el armario de los recuerdos de su casita mientras hacía algunos discos con sonidos más "comerciales", si se puede decir así. Es una canción que te pone la piel de gallina. Si estás solari en tu casa, sin que nadie te rompa las bolas, y la escuchás prendiendo un pucho y pensando en la nada, quizás te ocurra esto que te digo durante los '4''27 que dura.
Acá les dejo el video de un recital donde la toca. Y quería agregar algo. Dejando de lado la letra, hay que reconocer, ya que la música tiene que ver con los estados de ánimo, que estaría bueno escucharla para un momento placentero. Cierto es que puede ser oída mientras hacés un trabajo para la facu o cuando manejás la camioneta para hacer el reparto del super donde te explotan. O como decía antes, para martirizarte un rato mientras pensás en la niña que te dejó. Pero os digo gentilhombre que también puede utilizarse para otros placeres. Un buen stripteasse, por ejemplo. Digo, si quizás estás con una mina y le ponés este temazo, estaría bueno que se desvista de forma sexy mientras vos la admirás con cara de libinidoso, y con una sonrisa que transmita un "cómo me calentás y que bien la vamos a pasar cuando termine el tema y te vaya quitando la...". Y si sos señorita, podés ir practicando un poco frente al espejo.